La filosofía del nuevo Planetario de Roma y del Museo Astronomico, presentada en numerosos congresos nacionales e internacionales, se basa en las directrices más recientes de la comunicación científica y desplaza la atención de la explicación técnica del fenómeno a la emoción generada por el contacto con la Naturaleza y lo desconocido para que la experiencia y el conocimiento queden impresos para siempre en la mente.
El complejo que alberga el museo fue diseñado por los arquitectos Aschieri, Bernardini, Pascoletti y Peressuti, ganadores de uno de los concursos para la construcción de los edificios más relevantes de la Exposición Universal de Roma en 1942. Pietro Aschiere tuvo un papel destacado pues creó una estructura majestuosa y algo magnificente, que expresaba perfectamente sus concepciones, inspiradas en un clasicismo de sello escenográfico.